Recuérdame, un día cualquiera, cuando tengas cuarenta años, mujer, dos
hijos y una hipoteca. Sólo piensa en mí. Quizás un día pongan una
película en la televisión, una de esas que tanto me gustaban, y no
puedas evitarlo. O comience a sonar esa canción en la radio mientras
llevas a tu hijo a su entrenamiento de fútbol. O tal vez tu hija te
pregunte que hacías cuando eras joven y sin que puedas hacer nada
aparezca mi imagen en tu cabeza. Simplemente eso, acuérdate de esta
ilusa con la que compartiste un par de días de cama y cuatro besos
tontos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario