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martes, 22 de noviembre de 2011

Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz, pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y, aunque la herida cierre, el dolor persiste. Cuáles son peores: ¿las nuevas heridas terríblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace tiempo pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro... O eso creemos ya que, en realidad, no es así. Hay cosas que debemos aprender una y otra vez. 
Cuando más me haces falta, no estas, joder como te hecho de menos.

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