Vistas de página en total

miércoles, 18 de mayo de 2011

.

Allí está él, sentado en una esquina, solo.
Y aquí estoy yo, rodeada de gente pero sin escuchar a nadie.
Como cada día desde hace dos años mi mirada se pierde en él. Es alto, moreno y tiene unos ojos grandes, marrones y profundos.
Le llaman corazón de piedra, pero yo veo algo diferente en él, sé que poco a poco se ha creado su propio mundo, un mundo mágico y sin problemas, un mundo al que quiero entrar.
Bueno, hoy es el día, el día en el que le voy a hablar. Me levanto y hago caso omiso a lo que dicen a mí alrededor. 

Cuando estoy a su lado le digo:
-Ojos marrones.
Y sin levantar la mirada me pregunta:
-¿Qué hace falta para amar?
-A mi me haces falta tú.
Entonces, clavándome sus profundos ojos me dice:
-Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario