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jueves, 19 de mayo de 2011

Pensar que no estas me produce claustrofobia.

Sí, cada nuevo día en los barrios residenciales nos trae una nueva tanda de mentiras, las peores son las que nos contamos a nosotros mismos antes de dormir, las susurramos a oscuras y decimos: que somos felices o que él es feliz, que podemos cambiar o que él cambiará de idea. Nos convencemos de que podemos vivir con nuestros pecados o de que podemos vivir sin él. Sí, cada noche antes de dormir, nos mentimos a nosotros mismos con la esperanza absolutamente desesperada de que al amanecer todo se haga realidad.


Y si vamos a tener una aventura, no podrás mirarme jamás durante el día. Y siempre nos separaremos antes del amanecer. Y jamás nos diremos "te quiero".                                                                    

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